Tuesday, February 10, 2009

Un “estimulo” de 12 ceros

Por Herman Beals

“Un billón la página”. Así fue como puso un diario cibernético el costo del estimulo para reavivar la economía estadounidense, pero en verdad el precio para los norteamericanos es aún más elevado, si ello es posible.
Un billón de dólares en inglés es igual a mil millones de dólares en el uso de las cifras en español, de modo que usted saque la cuenta.
El proyecto de ley original tenía 778 páginas, y la suma aprobada por el Senado es de 838 billones de dólares.
Eso es 838 seguido de DOCE CEROS.
838.000.000.000.000.
Si a esa extraordinaria suma se le agrega el 14 por ciento de interés que pagará el gobierno de Estados Unidos a China y los otros países que presten el dinero a Washington, la cantidad con que el presidente Barack Obama está comprometiendo el futuro de la nación sobrepasa lejos el trillón de dólares.
En español, un trillón significa que se agregan ceros a la docena para que se lea un millón de millones, pero hay que ser un experto en matemáticas, no un simple periodista –y no siempre familiar con la aritmética-- para determinar con exactitud cuánto es más de un trillón de dólares en el más modesto mundo de habla castellana.
Si el proyecto de ley no era aprobado, amenazó Obama, las consecuencias serían funestas para el país y, finalmente fue ratificado por el Senado, con sólo tres republicanos uniéndose a los 58 demócratas correligionarios del nuevo presidente.
En sus tiempos de candidato, Obama habló hasta de separar el océano a la manera bíblica. Millones le creyeron y se alzó como presidente en una elección histórica, pero la división de las aguas podría ser una tarea menos exigente que las explicaciones que deberá dar a sus seguidores si el estímulo al final “no estimula”.
“Nosotros (los republicanos) queremos estimular la economía, no hipotecar el futuro de nuestros hijos y nietos mediante el tipo de amplio gasto incluido en esta legislación”, dijo el senador republicano John McCain, derrotado por Obama en las elecciones de noviembre pasado.
McCain se había mostrado dispuesto a darle el beneficio de la duda a Obama, y hasta a apoyarlo en sus primeras semanas en la Casa Blanca, pero las dudas de que el estímulo vaya a devolver la prosperidad al país lo pusieron en franca oposición.
Tampoco ayudó que, en su afán por impulsar el estímulo, Obama hubiera abandonado sus cantos de sirena bipartidistas con McCain y el resto de los minoritarios republicanos, para altaneramente recordar que él había ganado los comicios presidenciales y, por lo tanto, se debía hacer lo que él quería.
El proyecto de ley aprobado por el Senado debe ahora ser “reconciliado” con la medida pasada originalmente por la Cámara de Representantes. En esa instancia, la totalidad de los republicanos votaron en contra, pero ahora podrían ser más receptivos a la idea. El Senado agregó provisiones que contemplan alivios impositivos, una posición favorita de los republicanos, pero anatema para los demócratas.
A pesar de que el tan proclamado bipartidismo de Obama quedó hecho trizas durante el proceso legislativo para imponer la ayuda económica, la aprobación del impulso es considerada como un triunfo político para el joven y carismático presidente, pero con severas advertencias sobre lo que pueda suceder en el futuro.
Si el estímulo tiene éxito en los próximos 12 o 24 meses, Obama será alabado como un genio. Pero si la economía se arrastra como ahora, la perspectiva podría ser muy diferente. Cuatro años pueden parecer un largo plazo pero, en el saturado mundo de la política estadounidense, las elecciones presidenciales del 2012 están sólo a la vuelta de la esquina.

Sunday, February 1, 2009

¿Socialismo en Estados Unidos?_

Por Herman Beals
NUEVA YORK. Los mismos ingenuos comentaristas que durante un breve período elogiaron a Barack Obama por supuestamente elegir a moderados o centristas como sus colaboradores más inmediatos, han comenzado a dar marcha atrás en sus apreciaciones, aunque sus vaticinios de que el nuevo presidente de Estados Unidos llevará al país al socialismo parecen no tener asidero real … por lo menos hasta ahora.
En todo caso, los pronosticadores no están hablando de un socialismo opresor como el de Corea del Norte o de Cuba, o de un peligroso experimento como el de Hugo Chávez en Venezuela, sino de un régimen al estilo europeo.
Pero, así y todo, la sola posibilidad de que el capitalismo ceda el paso a una economía controlada por el estado pone los pelos de punta a quienes se oponen a las medidas impulsadas por Obama y su Partido Democrático con la intención de sacar al país de una de las peores crisis financieras en su historia.
Las teorías sobre las reales intenciones de Obama fueron expuestas en una reciente columna conjunta de Dick Morris y la escritora Eileen McGann.
“Al igual que las estrellas estuvieron alineadas para Wilson, Roosevelt, Johnhson y Reagan, lo están para Barack Obama. Puesto simplemente, llegamos a la administración de Obama como un Estados Unidos dominado por la empresa y el mercado libre. Pronto seremos como Alemania, Francia, Gran Bretaña o Suecia: una democracia socialista en la cual el gobierno domina la economía, determina las prioridades del sector privado y ofrece una ampliamente gama de servicios a muchas más persona con impuestos muchos más altos”.
Morris, quien fue uno de los principales estrategas políticos de Bill Clinton, se ha transformado en uno de los más implacables críticos del ex presidente y su esposa, la flamante secretaria de Estado Hillary Clinton y, por extensión, del actual mandatario demócrata.
Morris, autor de Fleeced, un libro de gran venta en el que denuncia los excesos y escándalos que rodean a los políticos, repite a menudo en la televisión su creencia de que Estados Unidos marcha hacia el socialismo, una afirmación que encuentra eco en otros comentaristas conservadores o de extrema derecha.
Y aunque eso no parece ser exactamente lo que está ocurriendo ahora en Washington, hay algunas señales de que Obama podría estar coqueteando con ciertas ideas de corte socialista o, por lo menos, con la presencia de impulsores de esa doctrina entre sus colaboradores más allegados. Eso es especialmente cierto entre la media docena o más de “zares” y “zarinas” que le ayudarán en temas de corte social y del medio ambiente. Esos asesores no necesitan de la aprobación del Congreso y, por lo tanto, están sujetos a menos escrutinio.
El caso más explicito de una conexión socialista parece ser el de “la zarina del clima”, Carol Bromner, quien tiene indudables vínculos socialistas, según The Washington Times.
El diario de tendencia conservadora dijo que la ex jefa de la Administración del Medio Ambiente durante el gobierno demócrata de Hill Clinton, estuvo entre los 14 integrantes de un panel que forma parte de la Internacional Socialista, el organismo que impulsa la preponderancia de los gobiernos en la vida de los ciudadanos de las naciones del mundo.
Obviamente, Obama no tiene la intención de llevar al país símbolo del capitalismo mundial a un socialismo extremo, pero, así y todo, en estos días de dureza económica, más y más instituciones financieras están siendo colocadas bajo el manto del “hermano mayor”, como los norteamericanos llaman a la injerencia del estado en todos los aspectos privados de sus vidas.